Zuhause

In letzter Zeit habe ich viel darüber nachgedacht, wo mein Zuhause ist. Auf den ersten Blick scheint das vielleicht eine leicht zu beantwortende Frage zu sein, aber je mehr ich darüber nachdenke, umso vielseitiger werden auch meine Antworten auf diese Frage. Also habe ich mich jetzt dazu entschlossen, darüber zu schreiben.

Wenn man nach dem Wohnort geht ist die Sache recht eindeutig. Dann ist das Zuhause laut Personalausweis auf eine Adresse festgelegt. Meine Zuhause ist also zum Beispiel die Nummer 7 in der Straße Feldweg in einer mit Postleitzahl bedachten Stadt oder einem Ort. So weit, so gut. Da fängt aber das Dilemma schon an, denn spätestens wenn das Studium beginnt, fragen sich viele junge Menschen, welches nun ihr Wohnort ist – der Ort an dem sie während der Ausbildung wohnen oder doch weiterhin ihr “Kinderzimmer” bei den Eltern? Abgesehen von einer amtlichen Frage (Wo bin ich gemeldet?) ist dies natürlich auch eine emotionale Entscheidung abhängig davon, wie lange man plant, am Ort der Ausbildung zu bleiben oder ob man jede Semesterferien sowieso bei den Eltern verbringen wird.

Bisher habe ich also offiziell an zwei Orten gewohnt – in meinem Heimatort in Schleswig-Holstein und während meines Bachelorstudiums in Hessen. Aber ein Wohnsitz oder ein Haus/ eine Wohnung ist ja noch kein Zuhause… Und außerdem tauchen in dieser Statistik meine diversen Auslandsaufenthalte nicht auf, weil ich während dieser Zeit ja trotzdem in Deutschland gemeldet war.

Christian Morgenstern hat mal gesagt “Nicht da ist man daheim, wo man seinen Wohnsitz hat, sondern wo man verstanden wird.” So gesehen ist Mexiko auf jeden Fall auch meine Heimat, denn dort habe ich mich immer verstanden gefühlt, obwohl ich mich nicht immer so ausdrücken konnte, wie ich wollte. Auch familiär gesehen habe ich in Mexiko ein (zweites) Zuhause gefunden, denn meiner Meinung ist ein Zuhause dort, wo man seine Lieben hat (Home is where the heart is). So kann also auch ein fremder Ort ein Zuhause werden, wenn man sich dort “einlebt” und von lieben Menschen umgeben ist.

“Was hilft es mir, wenn ich in der ganzen Welt herumreise und nirgends zuhause bin?” fragte Paul Schibler einst und ich denke, dass auch solch eine Erfahrung durchaus wichtig ist. Es kann immer passieren, dass das “Zuhause” erschüttert wird durch den Verlust eines geliebten Menschen oder die Veränderung der Umgebung oder sonst was. Ich denke, es ist wunderbar, wenn man ein Zuhause hat wohin man immer wieder zurückkehren kann, aber es ist genauso wichtig, sich in die Welt zu wagen und (zumindest eine Zeit lang) ohne ein greifbares Zuhause zurechtzukommen. Außerdem ist das “Nach Hause kommen” nach einer großen Reise ja noch viel schöner und zumindest ich schätze dann wieder viel mehr, was ich zuhause habe und an anderen Orten nicht. Das können materielle Dinge wie die Spülmaschine sein, von Mama bekocht zu werden oder einfach die Unterstützung der Familie zu spüren.

Während meines Studiums habe ich ein Semester im Süden Brasiliens verbracht – weit weg von sowohl meinem deutschen als auch meinem mexikanischen Zuhause. Und ja, das hatte ich mir so ausgesucht, weil ich Portugiesisch lernen wollte. Während der Monate dort hatte ich durchaus mal Heimweh, weil ich kein wirkliches “Heimatgefühl” bekam, aber ich machte das Beste daraus, reiste viel und studierte fleißig. Am Ende des Semesters kam Gus mich besuchen und fragte mich auf unserer gemeinsamen Brasilienreise, ob ich ihn heiraten wollte! Während ich also in den vorigen Monaten mein Zuhause vermisst hatte, fragte mich Gus nun, ob ich für immer sein und er für immer mein Zuhause sein solle. Das scheint mir im Nachhinein mehr als nur Zufall.

Nun dauert es nicht mehr lange, bis ich ein Masterstudium in Berlin beginne und somit steht für uns bald ein Umzug in die Hauptstadt bevor. Trotzdem haben wir auch weiterhin unser Zuhause bei meiner Familie in Norddeutschland und bei seiner in Mexiko. Ich habe also in den letzten Jahren gelernt, dass mein Zuhause überall sein kann und ich auch mehrere Zuhauses haben kann. Mein Zuhause an der Ostsee ist das älteste und ich muss dabei oft an das Lied denken: “Herr, deine Liebe ist wie Gras und Ufer, wie Wind und Weite und wie ein Zuhaus”.  Mein Zuhause in Mexiko ist neuer, noch nicht so “fest” und ich kenne es noch nicht so gut, aber es ist mir genauso ans Herz gewachsen. Beide Zuhauses bestehen aus bestimmten Menschen und Orten. Die Zuhauses verändern sich und können Überraschungen bereithalten und manchmal sind sie auch zusammen, wenn zum Beispiel Besuch aus Mexiko nach Deutschland kommt oder andersherum. Tja, und mein Ehemann ist mein Zuhause egal wo wir gerade sind – ob in Mexiko, in Deutschland oder an irgendeinem anderen Ort in dieser schönen Welt.

Un nuevo mundo

Hace tres meses que dejamos México atrás y que vivimos en Alemania mi esposo y yo – es tiempo de hacer un primer resumen del tiempo de “acostumbramiento”. En nuestro caso el verdadero inicio de acostumbrarse a la nueva situación de vida empezó un poco más tarde que hace 3 meses, porque el primer mes basicamente estuvimos viajando por Europa con amigos y familiares, así que no cuenta. Después de terminar el viaje y de regresar a la vida diaria nos enfrentamos a la realidad. La realidad era que Gus tenía que empezar con un curso de alemán ya y que el inicio de mi maestría (en octubre) no estaba tan lejos ya. La realidad también era enfrentarse a ver muchísimos trámites, entre ellos, el permiso de residencia Alemania, abrir una cuenta bancaria, conseguir documentos para la universidad y para el seguro médico.
Buscar un curso para Gus fue algo complicado simplemente porque en muchos lados no ofrecían cursos de su nível en ese momento, porque los cursos ya estaban llenos o porque era difícil llegar al curso sin carro (aquí vivimos en el campo – hay bastante posibilidad de moverse en bici o en transporte público, pero algunos lugares están lejos de todo tipo de transporte público). Pero por fin encontramos un curso que empezó hace poco y es justo lo que estabamos buscando. Mientras yo sigo trabajando antes de movernos a Berlin para la Universidad en octubre y mi marido también se puso a trabajar durante las semanas antes de que empezara el curso. El trabajo que hacía era muy básico, pero era lo que podía hacer sin hablar mucho alemán.
Todo eso es como un nuevo mundo para Gus, para nosotros y para nuestra relación. En México, Gus hacía todo – resolvía sus cosas, las de su negocio, a veces las mías y hasta las de sus familiares. Él sabía como resolver asuntos y problemas y cada quién se ocupaba de sus cosas. Aquí en Alemania todo es diferente: Gus tiene que pedir mi ayuda o la de mis papás para muchas cosas que él quisiera resolver solo. Pero no puede porque simplemente le falta el conocimiento del alemán. La verdad es que he llegado a sentirme como su secretaría…
La otra gran diferencia entre nuestra vida en México y la vida en Alemania es la cercanía de una y la ausencia de la otra familia. Creo que es algo que no tuvimos muy claro al momento de elegirnos como esposos, pero es así: Estar juntos significa que máximo uno de nosotros puede estar cerca de sus familiares. Claro que puede haber momentos en que las dos familias están juntas pero sólo es para un momento como unas vacaciones o un evento. En general no se me hace pesado estar lejos de mi familia, pero claro que también me han tocado momentos tristes o difíciles en los que queria estar con ellos y no se podía porque estaban del otro lado del charco. En esos momentos me pude consolar en estar con mi esposo y mi familia mexicana y en verdad me han ayudado mucho en eso! Ahora la situación está al revés y tanto mi esposo que yo extrañamos a nuestra familia mexicana.
Por último hay el cambio de lengua que a veces nos complica la vida: Es fácil y cómodo hablar español, pero estamos aquí para que Gus aprenda alemán así que intentamos siempre hablar alemán. Eso significa que a veces no nos entendemos bien, que pueden surgir malentendidos y que necesitamos paciencia los dos. Yo creo que paciencia es lo más importante porque si no, Gus se frustra por no poder expresarse como quisiera o yo me desespero porque no le entiendo bien o por tener otras cosas en la mente. Y así las cosas salen mal.
Aparte de esas diferencias culturales y personales también hay grandes diferencias entre nuestra vida mexicana y la alemana simplemente porque nos mudamos de una ciudad con casi tres milliones de habitantes a mi pueblo de origen con apenas 12 mil habitantes en el municipio. Claro que eso se ve en nuestra planificación del tiempo libre: Justo hoy estabamos hablando de que hacer el fin de semana y no se nos ocurrió mucho, mientras en México siempre hubo la posibilidad de ir a cenar o a hacer algo lindo en la ciudad. Pero también hay que ver los lados positivos: Mientras tuvimos esa plática Gus y yo estabamos corriendo por el bosque que está a 10 minutos caminando de nuestra casa – igual que la playa. Durante el verano era una maravilla para Gus vivir en la playa porque siempre lo ha soñado y fue como estar de vacaciones para él. Pero ahora que empieza el otoño ya no es momento de ir a la playa porque hace frío. Como pueden ver vemos y vivimos mucho la “tranquilidad alemana” aquí en mi pueblo en comparación del “caos mexicano” que vivimos antes. Claro que las dos cosas tienen sus ventajas y pronto nos vuelve a tocar la vida en la ciudad cuando nos mudamos a Berlin. Pero por el momento disfrutamos mucho de la tranquilidad del campo.
¿Como todo eso afecta nuestra relación? Todavía no lo sabemos bien pero por el momento creo que puedo decir dos cosas: Primero creo que es algo muy bueno para una relación tener de vez en cuando cambios grandes y enfrentarse a situaciones nuevas juntos. Nosotros estamos aprendiendo como modificar ciertas cosas y como superar las dificultades de la nueva situación exitosamente juntos. Los papeles se están acomodando de nuevo y eso me gusta porque así siempre hay desarollo en nosotros y en nuestra relación. Y lo segundo es que para nosotros también es algo bueno que mi esposo ahora está pasando por un proceso por el que yo pasé hace unos años. Por ejemplo cuando yo hacía errores en español y Gus se burlaba de mi siempre me molestaba (que digo – todavía se burla de mi cuando hago un error…). Sabía que no lo hacía en mal plan, pero aún así no se siente chido. Ahora él está pasando por ese proceso y ya vio porque no me gusta cuando se burla de mis errores porque le está pasando exactamente lo mismo con el alemán ahora. Así que creo que esa nueva situación nos hace aprender y entender más el uno al otro y eso es importante en todas las relaciones pero más cuando dos personas no vienen del mismo espacio cultural pero de mundos tan distintos.

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Viajar sin barreras – el hubiera no existe

Últimamente he tenido muy presente el tema de viajar. Siento que es algo que está más y más de moda y a muchas personas les interesa hacerlo. Gente que lee mi blog igual que personas de mi entorno personal nos preguntan a mi esposo y a mí como hacemos para viajar tanto?

Siento que hay muchas barreras que uno se puede poner cuando se trata de viajar: mis abuelos por ejemplo no entienden que tan fácil es viajar de un lugar a otro hoy en día ya que hay más y más vuelos cada año y no conocen plataformas y comunidades como couchsurfing, airbnb o wwoof en internet. Hay gente que se pone barreras en decir “no puedo”: “Viajar es algo para ricos.”, “No puedo porqué no sé inglés.”, “No tengo tiempo.” etc. etc.

Para mí, lo más importante de viajar es realmente querer hacerlo. Si de verdad quieres viajar a un lugar, vas a encontrar la forma de hacerlo. Tal vez no sea de hoy a mañana, pero existe la forma de realizar esa idea. Viajes pueden ser de muchas formas así que siempre se pueden ajustar a tu situación y a tus necesidades y posibilidades. Puedes hacer viajes pequeños en fines de semana a lugares cercanos de donde vives. Así fui conociendo muchos lados alrededor de Querétaro, por ejemplo: la CDMX, Guanajuato, la Sierra Gorda, la Huasteca Potosína, varios lados en Michoacán, destinos en el Estado de México y en Hidalgo. Con una semana de vacaciones ya puedes visitar destinos nacionales e internacionales! Sólo hay que aprovechar un poco los días, es decir por ejemplo irse de un sábado en la mañana al próximo domingo en la tarde y ya 😉 Desde viajes así hasta un viaje de varios meses todo es posible si realmente lo quieres hacer!!

En mi caso es así que siempre quiero viajar. Desde que tuve dieciseis años me picó el gusano de viajar. La verdad es que las cosas se fueron formando hacía ese camino desde antes porque desde los diez años fui a viajar solita en tren para ir a visitar a mi papá que vivía a unas tres horas de mi casa. Desde ahí aprendí de cuidarme y de moverme solita dentro de Alemania. Cuando tuve dieciseis años, salí por primera vez de mi casa para irme varios meses a otro país: estudié un semestre de la preparatoria en Inglaterra. A partir de ese momento fui un caso perdido a los viajes porque me encantó mi experiencia en el norte de Inglaterra – descubrir nuevos lugares, aprender un idioma nuevo, conocer gente con otras ideas y también conocerme mucho mejor a mi misma.

Hay un dicho alemán que puedo traducir como “Viajar educa”. Y eso es muy cierto! Viajando vas a aprender cosas que no aprenderás de ninguna otra forma – gente que piensa diferente, costumbres distintos y quizá hasta un nuevo idioma. Si no hablas inglés, no pasa absolutamente nada – empieza viajando por Latinoamérica! En casi todos lados se habla español, pero para muchos países el idioma es lo único que tienen en común: México no tiene nada que ver con Argentina o con Cuba por ejemplo. Claro, si te atreves a viajar a un país con otro lenguaje, están abiertas más puertas y creeme que vale la pena! No tienes que hablar una lengua perfectamente bien antes de irte al país donde se habla y en muchos lados basta que te puedes comunicar en inglés. También el español puede ayudar en muchos casos, por ejemplo para comunicarte con un italiano o un portugués.

Así que ya no hay excusas! Mejor no te arrepientas en algunos años cuando quizás ya se fue la oportunidad: hubiera viajado, hubiera hecho x, hubiera…

Si quieres hacerlo, te pones a organizarlo, es decir que el viaje toma más forma. Ahí ya hay dos factores importantes: tiempo y dinero. Casi todos los viajes y todos los destinos se pueden ajustar a diferentes presupuestos. Claro, a lo mejor hay que tomar un vuelo nacional o internacional y con eso ya se define cierta cantidad de dinero que si es necesaria, pero apesar de eso puedes ajustar muchos gastos a tu bolsillo. En un viaje tienes tres gastos principales: hospedaje, transporte y comida. Lo que pagas por souvenirs o entradas a sitios etc. es muy poco en comparación con los otros tres gastos.

Para ahorrar en hospedaje:

Para buscar hoteles hay varias páginas en Internet, por ejemplo http://www.booking.com. Aquí puedes comparar muchísimos hoteles y hostales en todo el mundo y a veces agarrar buenos descuentos. Una alternativa es quedarse en un airbnb https://www.airbnb.mx/. Yo prefiero esa forma muchas veces porque cuando viajas con varias personas generalmente sale más barato que quedarse en un hotel. Y el plus es que es una casa normal con personas del lugar viviendo ahí, no es un hotel. Si tienes poco dinero buscas la forma de quedarte con amigos o el amigo de un amigo, puedes acampar o checar comunidades en internet como couchsurfing (una comunidad en internet para quedarse gratis en la casa de alguien https://www.couchsurfing.com/). También puedes intercambiar tu mano de obra por hospedaje y comidas, por ejemplo con wwoof http://wwoof.net/.

Para ahorrar en transporte te conviene lo siguiente:

– Para llegar a tu destino: si necesitas tomar en vuelo te recomiendo la página Skyscanner (https://www.espanol.skyscanner.com/), donde se comparan muchas otras páginas. Hay mucha diferencia entre temporada alta y baja y entre algunos días a veces. Cuando fuimos a Cuba desde la CDMX, encontramos un vuelo muy barato y de hecho fue la razón por la cual nos fuimos porque no teniamos planeado ese viaje. Encontré vuelos para 3000 pesos ida y vuelta cuando unos días antes por ejemplo (días que cayeron dentro de vacaciones escolares) el vuelo estaba en 8000 ida y vuelta… Entonces vale mucho la pena ser flexible al momento de buscar vuelos y buscar por mes, por ejemplo, eso es uno de los tools que me gustan mucho de skyscanner.

– Para moverte en tu destino: usar el transporte público ayuda muchísimo. No importa si es bus, tren, metro – casi siempre es la opción más económica.

Por último las comidas:

La verdad es que comer en restaurantes todos los días es muy caro así que no es nada recomendable para tu bolsillo. Lo que hacemos mi esposo y yo es primeramente siempre ir al supermercado local para comprar todo para un desayuno en casa (casi siempre nos quedamos en hoteles sencillos o airbnbs que pocas veces tienen el desayuno incluido). También compramos snacks o los preparamos para cuando nos de hambre durante el día, por ejemplo unas galletas, algo de fruta o un sandwich. Así nos vamos bien preparados con algo de comer en nuestra mochila para el día porque si tienes hambre estás dispuesto a pagar mucho dinero por algo que normalmente no comprarías. Pero – por lo menos a nosotros – nos gana el hambre. Luego compramos muchas veces algo de comer pero que no sea en un restaurante, es decir comida en la calle como Pizza (en Italia) o tacos, gorditas, elotes etc. Claro que también siempre vamos a un restaurante por lo menos una vez estando en un nuevo lugar, porque hay mucho por descubrir, pero la verdad es que generalmente es muy caro y preferimos prepararnos algo (aunque sea una pasta) en casa o comer en la calle.

En destinos muy caros (como algunas ciudades europeas) también es recomendado buscar en internet opciones para comer más economicos para ver las opciones que hay porque a veces no encuentras algo en la calle, te frustras y te gana el hambre. Entonces tienes que pagarlo al costo.

El otro gran factor para viajar es el tiempo. Les soy bien sincera, en los últimos años mi esposo y yo hemos tenido mucha suerte con eso porqué yo siempre pude aprovechar de vacaciones largas de la Universidad y mi esposo tenía su propio negocio y era algo flexible. Pero también con menos tiempo se puede hacer mucho! La verdad es que el secreto está en organizar bien. Si vas por ejemplo en Semana Santa a Cancún, no solo el vuelo, pero también el hospedaje y todo lo demás van a estar más caros que si vas en febrero por ejemplo.

También hay gente que viaja a un grado más extremo – renuncian sus trabajos, venden sus cosas y se compran un buen equipo de acampar y una mochila para viajar por el mundo sin prisa, con casi nada de dinero. Claro – en muchos lados intercambian su mano de obra por hospedaje y comida etc. y seguramente no siempre es cómodo, pero es posible.

Así que: a viajar!!! Porque “El mundo es un libro y aquellos que no viajan solo leen una página”. (San Agustín)

 

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Wenn einer eine Reise tut

Der Sommer neigt sich dem Ende zu und so auch eine Zeit voller Reisen und vieler schöner Momente mit unseren mexikanischen Gästen. Von Mitte Juni bis Mitte August hatten wir Besuch von einem guten Freund und unserer Nichte aus Mexiko. Für beide war es die erste Reise außerhalb Mexikos und für insere Nichte auch das erste Mal fliegen – und dann war es gleich so eine große Reise und so ein langer Flug!

Wir haben ca. 1 Monat bei uns in der Gegend verbracht mit Dingen, die für mich ganz normal sind, für die beiden aber etwas Besonderes, zum Beispiel Fahrradtouren, Erdbeeren und Himbeeren selber pflücken, Ausflüge an die Nordsee oder auf die Kieler Woche und spannende Aktivitäten wie klettern im Hochseilgarten oder für ein paar Stunden „blind sein“ im Dialog im Dunkeln in Hamburg. Es war schön zu sehen, wie gut den beiden meine Heimat gefiel und wie sie die Ruhe und Ordnung in Deutschland genossen. Alles schien ihnen sehr „behütet“ und „aufgeräumt“ und sie waren begeistert, wie herzlich sie in der gesamten deutschen Familie aufgenommen wurden. So verbrachten wir unsere Tage miteinander mit Ausflügen und Kuchen essen, am Strand und auf dem Fahrrad – wie es sich für einen norddeutschen Sommer eben gehört 😉 Auf der Kieler Woche fanden wir sogar ein Zelt mit Latino Musik und da unsere Gäste das Tanzen lieben war der Abend somit ein voller Erfolg 😉

Schließlich begannen wir unsere Europareise mit unseren Gästen. Unsere Route führte uns von Norddeutschland nach Berlin, von dort mit dem Flugzeug nach Budapest und nach Italien. In Italien entdeckten wir viele Orte per Interrail und dann ging es noch weiter nach Paris und Amsterdam für die eine Hälfte von uns (4 Leute), die andere reiste über die Schweiz zurück nach Deutschland (3 Leute). Ja, genau – wir waren insgesamt zu siebt unterwegs! Ich sage euch ganz ehrlich: Es war eine tolle Reise, aber es war manchmal auch echt anstrengend, wenn so viele verschiedene Vorstellungen aufeinandertreffen. Jeder hat andere Vorzüge was Essen und Tagesplanung angeht. So mussten wir uns erstmal als Gruppe zusammenfinden, Aufgaben verteilen und uns natürlich ständig austauschen – über unsere Pläne und Mägen, denn wenn der eine schon fast stirbt vor Hunger, ist der andere vielleicht noch gar nicht hungrig und jeder weiß ja, dass bei leerem Magen die schlechte Laune nicht weit ist. Allgemein denke ich, ist es wichtig, sich zu besprechen, was man machen oder sehen möchte. Wenn die Ideen da sehr auseinandergehen ist es auch keine Schande, sich an einem Tag mal getrennt auf den Weg zu machen. Beispielsweise haben wir das ab und an am Abend gemacht, wenn einige von uns schon müde waren und die anderen noch ein bisschen den Ort entdecken wollten. Auch ist es gut, sich die Organisation aufzuteilen, also sowohl die Vorarbeit (in unserem Fall Flüge, Interrail und Unterkünfte buchen) als auch die Sachen, die vor Ort gemacht werden müssen (in unserem Fall einkaufen, weil wir immer in airbnbs/ Ferienwohnungen untergebracht waren, Touristeninformation an den jeweiligen Orten herausfinden etc.). Dabei sollte man natürlich auch auf die Sprache achten, denn bei uns war es zum Beispiel so, dass es den Spanischsprechenden unter uns leichter fiel, Italienisch zu verstehen, als denjenigen, die kein Spanisch sprechen. Dann mussten wir in unserem Fall in einigen Situationen auch bedenken, dass wir aus verschiedenen Kulturen stammen (zum Beispiel war den Mexikanern bei Abfahrtszeiten manchmal nicht klar, dass das keine ungefähre Angabe ist, sondern der Zug weg ist, wenn wir eine Minute zu spät sind), verschieden alt sind und daher unterschiedliche Verantwortungen übernehmen (einkaufen, planen usw.) und außerdem unterschiedlich viel Erfahrung mit dem Reisen haben. Schließlich muss man auch das Geld bedenken, denn auch, wenn man sich als Gruppe auf ein Ziel und eine gewisse Art zu Reisen generell im Vorfeld einigt, sollte man bedenken, dass doch alle unterschiedliche Budgets haben und der eine vielleicht lieber auf ein Essen in einem Restaurant verzichtet um den Eintritt zu einer Sehenswürdigkeit zu bezahlen, während ein anderer nicht über Geld nachdenken muss und es sich gut gehen lassen will.

Wenn ihr all diese Dinge bedenkt und ansprecht, wird es bestimmt eine gute Erfahrung, mit anderen zu reisen 😉

Auf dieser Reise stellte ich auch wieder fest, dass das Gute oft so nah liegt. In den letzten Jahren wollte ich immer weiter weg und vor allem Orte in Mexiko und auf dem ganzen amerikanischen Kontinent erkunden. Europa schien mir viel zu nah an Deutschland, an Zuhause. Aber Europa ist so unglaublich vielfältig und toll zum Reisen durch die hohe Sicherheit und kurzen Wege! Ungarn ist eine ganz andere Welt als Italien oder die Niederlande und all das ist nur einen Katzensprung von Deutschland entfernt! Es muss ja auch nicht gleich eine wochenlange Europareise sein, aber es gibt so viele Ziele innerhalb Europas, die sich mit einem verlängerten Wochenende entdecken lassen!

Mich persönlich hat unsere Europareise (übrigens meine zweite Europareise, die erste war vor 5 Jahren mit Gus) also weitergebracht: Ich habe gelernt, Europa wieder mehr zu schätzen, habe gelernt, mit einer Gruppe zu reisen und wieder einmal festgestellt, wie viel Spaß es mir macht, unterwegs zu sein. Die kommenden zwei Jahre in Deutschland möchte ich definitiv nutzen, um mit Gus noch mehr Ecken Europas zu entdecken!

Kontraste

Seitdem ich das erste Mal mexikanischen Boden betrat vor nun fast 7 Jahren, habe ich immer wieder festgestellt, wie kontrastreich dieses Land ist. In Deutschland gehört die Mehrheit der Menschen der Mittelschicht an, wir sind also weder reich noch arm. Kulturell und geografisch gibt es Unterschiede vor allem zwischen der Nord- und der Südhälfte Deutschlands und historisch sind wir natürlich eher in Ost und West aufgeteilt. Aber dennoch gibt es keine großen Unterschiede innerhalb des Landes die man wirklich am (fast) gleichen Ort ausmachen kann, zumindest nicht so wie in Mexiko.

In Mexiko leben Reichtum und Armut fast Tür an Tür. Zumindest innerhalb einer Stadt – und hier ist Querétaro ein sehr schönes Beispiel – findet man viele, viele Kontraste zwischen Arm und Reich. Menschen bitten auf der Straße um Geld während andere von ihrem Fahrer durch die Stadt gefahren werden. Die Behausungen der verschiedenen Geldbeutel und sozialen Schichten könnten unterschiedlicher nicht sein, so gibt es sehr einfach gehaltene Häuser ohne Sicherheitsvorkehrungen genauso wie wunderschöne, für die Anzahl der Menschen die in ihnen leben riesige Häuser mit Hausangestellten, Gärtnern und eigenem Sicherheitssystem. Dazwischen gibt es natürlich auch alle denkbaren Arten von Häusern. Allein bei der Behausung macht der Unterschied zwischen Arm und Reich aber nicht halt, denn genauso gibt es Läden für die verschiedenen Geldbeutel, Schulen, Universitäten und so weiter. Überhaupt ist Bildung als Thema genauso kontrastreich: Die Universität in Mexiko-Stadt, die UNAM, ist eine der besten Universitäten in Lateinamerika, fast alle Berufe muss man an der Uni oder Fachhochschule erlernen weil es so etwas wie eine Ausbildung nicht wirklich gibt. Und dennoch sehe ich oft Schilder, die falsch geschrieben sind oder begegne Menschen, die grammatikalische Fehler in ihrer Muttersprache machen.

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Ein großer Unterschied ist natürlich auch der zwischen Stadt und Land wie wahrscheinlich in vielen Ländern dieser Welt: Auf dem Land sind die Menschen traditioneller eingestellt und oft auch einfacher gestrickt, man kennt sich untereinander im Dorf und oft gibt es wenig Fortschritt oder diesen nur langsam. Die Stadt ist “weltoffener” und es gibt fortschrittlich denkende genauso wie traditionell eingestellte Menschen. Auf dem Land sind die Menschen vertrauenswürdiger, man muss nicht so viel Angst haben, bestohlen oder beschissen zu werden wie in der Stadt eben weil sich im Dorf alle kennen. Allerdings gibt es auf dem Land auch weniger Ressourcen was oft bedeutet weniger Möglichkeiten – sei es in Bezug auf Bildung, finanzielle Mittel oder die Umsetzung neuer Ideen, zum Beispiel den Ausbau der touristischen Infrastruktur. Da sind unsere beiden mexikanischen “Heimaten” ein schönes Beispiel: Der Touribus (doppelstöckiger Sightseeingbus), der durch Querétaro fährt ist unter der Woche meistens leer während die Menschen in dem schönen Aculco gerne mehr aus ihrem Ort machen würden, der mit Wasserfällen und Wanderrouten alles hat, was ein ökotouristisches Ziel braucht, allerdings fehlt das Geld um in touristische Infrastruktur und Marketing zu investieren. Genau so sieht es auch mit Sauberkeit aus – das Zentrum Querétaros wird stets absolut sauber gehalten: die orange gekleideten Straßenfegerinnen fegen jedes Blatt weg, was versucht, sich auf dem Boden der historischen Plätze und Fußwege niederzulassen. Das Zentrum ist eben das Vorzeigeviertel der Stadt, es ist touristischer Ort und hier muss man sich von seiner besten Seite zeigen. Ähnlich sieht es auch in Aculco aus, zwar nicht ganz so sauber wie in Querétaro, aber auch sehr sauber im Vergleich zu zum Beispiel den vollgemüllten Grünstreifen in Querétaro oder Mexiko-Stadt oder auch nur dem Wald oder Wasserfall in Aculco, wo auch gerne mal Müll rumliegt…

Wenn wir schon dabei sind: Landschaften. Mexiko ist landschaftlich unheimlich vielfältig und hat an Ökosystemen und Klimazonen fast alles zu bieten – Flachland, Berge, Schluchten, Strand, tropischer Regenwald, gemäßigte Zonen mit Laub- und Nadelwald, trockene Gegenden, Wüste, Vulkane und vieles mehr. Ich kann euch gar nicht sagen, wie oft es mir schon passiert ist, dass wir ins Auto stiegen und ich richtig gekleidet war, dann fuhren wir zwei Stunden, stiegen irgendwo kurz aus und mir war kalt. Wir fuhren weiter zu unserem Ziel und da war mir heiß… Die Höhenunterschiede und damit verbundenen Klimazonen führen dazu, dass es an recht nah beieinander gelegenen Orten sehr unterschiedlich sein kann bezüglich des Klimas. Eine Reise vor ein paar Jahren mit dem Auto von Querétaro in die Huasteca Potosína und dann durch die Sierra Gorda zurück nach Querétaro machte das besonders deutlich: Am ersten Tag fuhren wir durch Wüste, in der Huasteca Potosína erwartete uns Regenwald. In Xilitla waren die Hitze und die Luftfeuchtigkeit geradezu erdrückend und am nächsten Tag in der Sierra Gorda war es wieder frisch und wir konnten durchatmen bei ca. 20°C. Im Bundesstaat Chiapas ist das übrigens sehr ähnlich, auch wenn man aufgrund der geografischen Lage erstmal denkt, dass es da prinzipiell heiß ist, schließlich ist es der südlichste Bundesstaat und grenzt an Guatemala. San Cristóbal de las Casas ist im Gegensatz zu zum Beispiel Palenque so hoch gelegen, dass mir hier echt kalt war und ich mir einen dicken Pulli kaufen musste…

 

Meine mexikanischen Macken

Seit genau einer Woche bin ich wieder in Deutschland, in meiner Heimat Schleswig-Holstein. Ich habe schon viele liebe Menschen wiedergesehen und genieße meine Heimat in vollen Zügen. Sie zeigt sich aber auch von ihrer besten Seite mit Sonne, Rhabarber und blühenden Bäumen und Blumen überall! Langsam werden die Rapsfelder gelb und ich erfreue mich an den (im Vergleich zu Mexiko) längeren Tagen, dem Fahrradfahren und dem geordneten Leben. Beim “Wiedereinleben” in meine Heimat sind mir ein paar “Macken” aufgefallen, die ich aus Mexiko mitgebracht habe:

Mexikanisches Straßenverhalten: Neulich bin ich das erste Mal hier Auto gefahren. Ich bin bevor ich nach Mexiko gegangen bin nicht oft Auto gefahren und war oft unsicher in Situationen auf der Straße, beim Einparken und so weiter. Diesbezüglich habe ich in Mexiko viel gelernt und viel Fahrpraxis bekommen, allerdings habe ich mir damit auch ein bisschen das mexikanische Fahrverhalten angewöhnt. So muss ich mich erst wieder an Fahrradüberwege, Geschwindigkeitsbegrenzungen und das im Vergleich zu Mexiko nette Fahrverhalten gewöhnen, denn dort muss man sich als Autofahrer vieles erkämpfen und hierzulande wird man dagegen einfach mal vorgelassen. Und klar definierte Verkehrsregeln gibt es auch – wie schön!

Schlösser: In Mexiko ist nicht immer ganz klar, wie man Türen aufschließt, mal im Uhrzeigersinn und mal entgegengesetzt, unabhängig davon wie die Tür und das Schloss eingebaut sind. Hier in Deutschland dreht man dagegen eigentlich immer den Schlüssel von der Tür weg um aufzuschließen und zur Tür hin um sie zuzuschließen. Nun stellt euch mal vor, wie ich mit meinem Schlüssel vor unserer Tür stehe, ihn erstmal falschherum reinstecken will und dann auch noch falschherum “auf”schließe….

Zeitmanagement: Man könnte auch sagen Pünktlichkeit 🙂 Ja, ich weiß, dass es ein Klischee ist, aber es ist wahr! Ich überlege mir, um wie viel Uhr ich aus dem Haus gehen will, um pünktlich zu sein und dann kommt doch alles anders… Wir hier in Deutschland leben viel mehr nach konkreten Uhrzeiten, während man in Mexiko viel öfter sagen kann “Ich komme später vorbei” oder “Das mache ich gleich” und man muss dabei “später” und “gleich” nicht genauer definieren, wenn es morgen wird ist das auch ok. Dieses “In-den-Tag-hinein-leben” fehlt mir schon ein bisschen, aber ich werde es mir auch bewahren 😉

Kleidung: Zum Beispiel beim Tragen von Sommerkleidern gibt es da eine fiese Ironie: In Mexiko ist die Temperatur angemessen, um sie zu tragen, aber die Gesellschaft ist nicht angemessen, also einem wird hinterhergepfiffen, Mädchen werden teilweise angequatscht oder sogar entführt. Man zieht sich lieber nicht so sommerlich an um nicht aufzufallen. Und hier in Deutschland, wo man Sommerkleider ohne Probleme tragen könnte (ohne dabei aufzufallen) ist es oft zu kalt dafür! Zumindest für mich, denn wenn man sich erstmal an die mexikanische Sonne gewöhnt hat, ist das norddeutsche Wetter nicht ganz einfach…

Sprache: Ich habe die letzten 1,5 Jahre nur Spanisch im Alltag gesprochen außer beim Skypen mit meiner Familie. Und ja, dass muss ich erstmal aus dem Kopf bekommen und auf “Deutsch” umstellen. Wenn ich mich konzentriere, ist das kein Problem, aber ich habe manchmal Wortfindungsschwierigkeiten oder stottere vor mir her, weil der Satzbau in meinem Kopf keinen Sinn ergibt und es passiert mir tatsächlich auch, dass ich spontane Ausrufe oder Reaktionen auf Spanisch sage.

Ich denke, das wichtigste sowohl bei meinen mexikanischen Macken als auch bei meinen deutschen Eigenheiten (Gus nennt mich manchmal “zu deutsch”) ist, dass ich weiß, wann ich welche Seite mehr nutzen sollte. Ich freue mich, wenn ich manche Dinge auf mexikanische Weise gelassener sehen kann als meine Eltern und auch, wenn dank meiner Organisation etwas gut klappt, was Gus als “da müssen wir nichts organisieren” abgestempelt hatte 🙂 Bei so vielen kulturellen Eigenschaften, die es zusammengenommen in Deutschland und Mexiko gibt, ist es eben am besten, wenn ich mir von beiden Seiten das Beste aussuche 🙂

 

A change is coming

 

Today, Gus and me have been married for one year. It has been an incredible year! We’ve had so many wonderful opportunities that I can only be thankful for this first year of marriage: There have been a lot of travels both in Mexico and internationally, new challenges professionally, we have been a very happy aunt and uncle, there have been arguments and lots and lots of love, and most importantly a lot of spending time and sharing our life with wonderful people being our family and friends here in Mexico.

Now, change is coming: A month from today we will be living in Germany and everything is about to change: Gus will leave Mexico and live in another country for the first time in his life, he will leave behind his family, his business, his comfort zone and his culture. He will trade his family for mine, his business for a lot of new opportunities and ideas, his comfort zone for new experiences and his culture for a european one. I will change work for university, the mexican easy-going attitude for the german straight way of thinking and one part of our family for another.

It has recently dawned on me that this is really happening, we have started the change by moving boxes, selling things and waiting for Gus’ visa and I have started to realize how hard this is going to be. I have started being all emotional, dreaming weird things about the flight to Germany and my mind is sometimes too full of thoughts concerning this big change to rest and go to sleep. I have done these kind of changes before and I know that it’s hard: Everytime after spending a time (Au-pair, exchange etc.) in another place abroad, I have felt what I am feeling now: Being sad for leaving and having to say goodbye to everyone at this place and being happy for coming back home and to my family. But this time it’s different. This time, I am really, really sad for leaving because I am leaving behind a part of my family. In Mexico, family is everything so of course it’s going to be hard to leave my mexican family that we have spent so much time with! It’s my family – even though they sometimes annoy me, I love each member very much!

Also, I don’t really know, what to expect back in Germany. I mean, of course I know what to expect in a way but I don’t know anything about the current Germany, how society is changing due to politics and immigrants and I have no idea how I am going to survive the winter! Don’t get me wrong, I am so looking forward to living with Gus in Germany! I am so happy to see my german family, to go back to university, to eat my mum’s cake and to drive on streets that have no holes in them! But I am also uncertain about how things are going to be, because they will be different then here in Mexico, for sure.

The good thing is, that I am not alone this time. Gus is going with me and we will be able to share so many things. He will finally understand what’s it like to be away from home, to not always be able to express yourself the way you wish and to not understand why things are done a certain way. In the meantime, I will try to explain german habits to him, help him learn this complicated language, prepare him a mexican meal now and then, have him welcomed in our german family.

I am sure, that our relationship will change as well because our roles will change: Here in Mexico, he is the one that knows what to do, the one that knows how to get things in order and sometimes how to resolve them in another way. He is the “head” of the family here, taking decisions and supporting everyone around him. In Germany, I will be the one who knows how things are done and he will be the outsider. He will have nothing else but himself to worry about for a change and can start a new life in a way, doing the work and the activities that he likes. We will go to a city which is new for both of us, without any friends or family and we’ll figure out life on the way. And if we miss the sun or our mexican family, we will comfort eachother and book the next flight to visit them 😉

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