El español y yo

De vez en cuando me pasa que alguien me empieza a hablar en inglés (por mi apariencia física). No me gusta eso pero pues lo entiendo. Le contesto perfectamente en español y la persona sigue hablando en inglés – ahí es que a veces me molesto, porque piensan que soy estadounidense y no respetan mi elección de idioma. No estoy en México para hablar inglés, pero para hablar español.

Hoy quiero contarles del camino y los pasos que pasé y viví para llegar al punto de hablar bien el español. Todavía no es perfecto, creo que nunca lo será, pero pues ya fue un camino bastante largo hasta aquí.

Una de las preguntas favoritas de los mexicanos hacía mí es en cuanto tiempo aprendí hablar español. La respuesta de esa pregunta es bastante complicada, porque es muy difícil definir el tiempo en el que uno aprende un idioma. Que significa hablar un idioma realmente – poder comunicarse o comunicarse con errores? ¿Hablar o escribir el idioma? ¿Conocer dichos y entender el albur de México? ¿Poder comunicarse con lenguaje coloquial o también en un contexto formal? Cómo pueden ver, hay muchos pasos y niveles en aprender un idioma.

Cuando llegué a México hace 6 años, casí no hablaba nada de español. Había tenido muy poca experiencia con el español antes – algunas vacaciones en España y unas clases de español 2 años antes de mi llegada a México. De hecho por eso quería venir a México – a aprender español. Durante los primeros meses aprendí muy rápido vocabulario porque me di cuenta que era muy necesario, porque nadie habla inglés! En una ocasión no pude decir bien al chofer del camión a donde quería ir y al final me dejó en un lugar completamente diferente al que iba…

Durante esos meses aprendí lo básico para no perderme, para ir de compras etc., pero una conversación verdadera con otra persona me costaba mucho trabajo. También entender a un mexicano cuando hablaba rápido era casí imposible. Después de 6 meses, me mudé a vivir con Gus y su hermana y cuñado. Eso me ayudó bastante para mejorar el entendimiento del idioma porque con ellos ya siempre hablaba español. Las conversaciones se volvieron más fluidas y yo aprendí muchas expresiones coloquiales tanto como groserías. Hasta me enseñaron como hablar en f!

Luego regresé a Alemania para 4 meses y cuando volví a México después, mi español había sufrido un contragolpe por no hablar el idioma durante ese tiempo. Me costó trabajo otra vez recordar cosas que ya sabía antes. Los siguientes meses me ayudaron mucho en reforzar el conocimiento para ya no olvidarlo tan rápido. Durante todo ese tiempo casí nunca tuve que escribir algo en español, entonces todo mi conocimiento era oral. En forma escrita todavía hacía muchos errores. Luego empezé la universidad en Alemania y estudíe Español entre otras materias. Ahí es cuando me di cuenta que ya sabía muchas cosas por intuición lingüística, pero no sabía las reglas en muchas cuestiones gramaticales, por ejemplo. No se pueden imaginar tanto trabajo que me costó aprender la diferencia entre “he comido”, “comí” y “comía”. También el subjuntivo a veces no me dejó dormir en épocas de exámenes… Pero bueno, de eso me sirvió la universidad – aprendí la gramática, el lenguaje más formal y cómo escribir en español.

Durante ese tiempo vine a México varias veces de vacaciones y cada vez que fuimos a alguna fiesta o evento con varias personas, yo me separé mucho de lo que pasaba y me costó mucho participar y convivir con los demás. Es importante entender que es una cosa hablar en un idioma que no es el tuyo con una persona en algún momento del día – me podía concentrar en esa persona mientras hablaba, su cara y sus gestos y yo hablaba perfectamente bien con la persona. Es algo completamente diferente participar en una platica entre muchas personas que están cotorreando. Hay personas que hablan más fuerte, otros más bajito, la gente se interrumpe y siempre hay mucho ruido de fondo, por ejemplo la música a volumen alto. No perderme en ese tipo de ambiente me costo mucho trabajo durante mucho tiempo y hasta la fecha a veces es pesado. El cerebro recibe tanta información a la vez y no la puede procesar tan rápido como el cerebro de un hablante nativo. Cuando yo apenas pensaba en algo que decir, la plática ya había tomado otro rumbo.

Hoy en día, después de terminar la carrera y de estar otro año en México, puedo decir que estoy muy contenta con el español – Gus me está entrenando actualmente en detectar y entender los albures. Jamás estará perfecto mi español y siempre se escuchará mi acento extranjero, pero está bien. La verdad es que me encanta esa hermosa lengua y la quiero seguir aprendiendo. Me encanta el sonido del español, su lógica en crear palabras y la vista del mundo que está atrás del idioma (sobre eso hablaremos en otra ocasión ;)). Y cuando Gus pase por las diferentes etapas de aprender el alemán, yo le voy a entender perfectamente 🙂

 

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