Hombres mexicanos

Ese será un post para todas las chicas, porque quiero hablar con ustedes sobre el otro género. Bueno – también los hombres pueden aprender algo 😉 Les quiero contar cómo son diferentes los hombres alemanes o europeos y los mexicanos para que las chicas mexicanas vean lo bueno que tienen con sus hombres.

Cuando recién llegué a México hace ya casi 6 años, tuve un amigo con el que salí frecuentemente. No se preocupen – en ese momento todavía no conocía a mi esposo y el tenía novia. Salimos mucho al centro para que yo conociera más de la ciudad y me di cuenta que siempre cuando andabamos en la banqueta, el afuerzas tenía que ir del lado de la calle donde van los autos. También siempre me abría las puertas y me dejaba pasar primero si había poco espacio. Para mi era algo totalmente desconocido, pero se me hizo lindo – muy caballeroso. En Alemania jamás había conocido a alguien de mi edad que fuera caballeroso, era algo que solo había visto en la generación de mis abuelos hasta la fecha. Me costó un poco acostumbrarme a eso – tanto con ese amigo que con mi esposo, mi cuñado o alguna compañia masculina que tenga – pero me pareció algo lindo. El hombre ‘cuida’ a la mujer por pequeños gestos. Luego alguien me contó, que esa costumbre de que el hombre va del lado de los carros tiene sus raíces en los tiempos de la revolución o guerra o algo así y originalmente fue una manera del hombre de protegerse porque la gente aventaba cosas de las ventanas de sus casas a la banqueta para pegarle al soldado en la cabeza y matarle de esa forma. De ahí mi percepción cambió completamente.

Lo pensé más y más y me di cuenta que de hecho los gestos no son lindos para cuidar a la mujer pero que insinuan que la mujer no lo puede hacer. Eso es algo que no sólo se refleja en que los hombres sean ‘caballerosos’ pero siento que todavía es muy presente en toda la sociedad mexicana y en muchas relaciones entre hombre y mujer: La mujer es el sexo débil, ella necesita de la ayuda del hombre. Conozco muchas chicas para las cuales no aplica eso, pero también conozco muchas familias donde todavía es así. Lo bueno de esa idea es que generalmente el hombre mexicano tiene muchas más la idea que tiene que apoyar a su familia y que realiza las responsabilidades que tiene. Creo que la distribución de las responsabilidades es más clásica que en Alemania: En México, generalmente el hombre gana más dinero que la mujer y sostiene a la familia, la mujer es ama de casa, cuida a los niños o tiene un trabajo ‘inferior’ o ‘menor’ que el hombre – en Alemania casi siempre es el caso que trabajan los dos. Creo que lo mejor es, cuando el hombre está consciente de las responsabilidades y le hace sentir a su mujer como una dama con detalles como abrirle la puerta pero que al mismo tiempo le apoya en todos los proyectos de la mujer y que no la vea como alguien más débil que él. Aunque también hay que mencionar que muchas veces no es el hombre que ponga los límites a su mujer, pero ella misma se los pone.

En general, el hombre mexicano definitivamente es más apasionado que el hombre alemán. Sé que es un estereotipo, pero es cierto! El mexicano no sólo se apasiona por su pareja en el sentido sexual, pero también por ella completamente, por sus seres queridos, por algún deporte/ pasatiempo/ etc. y le echa ganas en lo que le apasiona. El hombre alemán es más frío, no se apasiona o entusiasma por algo fácilmente y es mucho más reservado. El hombre mexicano enseña lo que tiene – deja abierto los primeros botones de su camisa para que todos vean su pecho (que en muchos casos está peludo como el de un verdadero macho) y agarra a su chica para darle besos sabrosos aunque está en público. En Alemania es un poco mal visto darse besos apasionados en público y el look de la camisa abierta es algo nada común. De hecho a mí me costo bastante trabajo dejar que Gus me diera los besos que quería en público o enfrente de mis papas, por ejemplo, cuando a él no le importaba nada eso.

Aparte de que el hombre es más cariñoso, caballeroso y apasionado que el alemán, tienen una gran ventaja más que creo que aplica en general para casi todo hombre latino: baila! A mí me encanta bailar y toda mi vida en Alemania siempre he pensado “Porque no hay hombres que bailan?”. Luego me di cuenta que sí los hay, pero pues viven en otro continente. Los hombres latinos bailan mucho más y mucho mejor que los europeos – lo traen en su sangre. Durante mi estancia en Brasil vi eso cada vez que salimos los estudiantes de intercambio: los latinos sudados de bailar toda la noche y los europeos con caderas rígidas y escondiéndose atrás de su bebida. Así que – chicas mexicanas – valoren lo que tienen en sus hombres 😉

 

 

Deslices lingüisticos

Llevo casí 6 años aprendiendo español y cómo lo aprendí aquí en México, hablo el español mexicano. Al principio hice muchísimos errores pero de los errores uno aprende. Considero que hablo muy bien el español y lo estudié en la universidad durante 3 años. Sin embargo, el lenguaje mexicano me complica las cosas hasta la fecha con sus doble sentidos y el lenguaje coloquial. Aparte de eso, tengo un esposo a quién le encanta hacerme bromas y burlarse de ciertos errores o cosas que me cuestan mucho trabajo con su lengua, así que aquí les van algunas historias de mis deslices lingüisticos:

Malentendidos

Cuando uno aprende un idioma en el mismo país, es decir no por medio de un curso o algo así pero simplemente por vivencias y pláticas, mucho se trata de escuchar alguna expresión o una palabra desconocida y entenderla por el contexto. Al usar esa expresión uno mismo, a veces se descubre que lo había entendido mal desde un principio. Así que para explicar que algo se va a dividir en mitad y mitad entre dos personas, en vez de decir “micha-micha” dije “miche-miche” y el otro estaba esperando una michelada!

A Gus le gusta mucho usar las expresiones cómo “¿Todo chicles?” “¿Que hongo?” etc. En una ocasión me dijo “¿Que hay?” y yo quería entrar al juego y le contesté: “Nariz de pelo gris.”

Cómo mi esposo se aprovecha de que a veces no entiendo

A Gus le encanta jugar conmigo y aprovechar de la situación que a veces hay expresiones coloquiales que no entiendo y que no puedo checar en un diccionario porque el lenguaje mexicano es simplemente tan diverso, tan ambiguo y las expresiones dependen tanto del contexto, que no las hay ni en diccionarios ni en internet. Así que una vez cuando ya teníamos sueño y me quería dormir, me dice Gus: “Que onda, mi amor, ¿vamos a hacer cochinadas?” Yo no sabía que significaba eso así que le pregunté y me explicó: “Ah pues es cuando vas a dormir con tu pareja, le das unos besos y unas caricias.” Yo le creía. Así que cuando fuimos a una fiesta después de eso, ya queríamos irnos y me preguntó Gus “Que onda, ¿ya nos vamos? ¿Vamos a hacer cochinadas?”, yo le dije con todo el entusiasmo del mundo: “¡Siiiii!” Después de meses, casí años, me dijo la verdad… La vergüenza cayó sobre mi al pensar en todas las ocasiones que usamos esa expresión así en público. Lo bueno es que todos sus amigos de Gus quedaron impresionados cuando yo le contesté que sí con todas las ganas del mundo….

Lo mismo intentó Gus unos años con “vamos a hechar pata” pero ahora no caí 🙂

Ultimamente, empezamos con un pequeño “entrenamiento” en detectar y entender doble sentido y albur. Una noche me pone Gus el ejemplo de “Elber Galarga”. Yo ya detecté que hay algo ahí y que tiene (como todo) un doble sentido sexual, pero cómo no sabía las palabras, no lo descifré tan rápido y repetí muchas veces “Elber Galarga. Elber Galarga. Elber Galarga.” con diferentes acentuaciones. Gus se estaba moriendo de la risa y me dijo: “¿Te puedo grabar, amor?”. Por lo menos se divierte él mientras yo no sé que onda…

Lo peor de todo

Una noche, yo llevaba más o menos un año viviendo en México apenas, estuvimos en nuestra cocina – Gus (mi esposo), su mamá, su cuñado, sobrina y yo. Tuvimos una pequeña discusión y como Gus ya no quería hablar de ese tema me dijo: “Ay, ya chingada madre, Hannah.” Yo sinceramente no sabía la diferencia así que le dije “Ay, chinga tu madre!” – en presencia de su mamá! Su mamá de Gus era muy linda y me dijo: “Te voy a perdonar porque no sabes lo que estás diciendo.” Fiuuuuuu!